El activista
estaba estrenando nuevo escondite el día de la entrevista, en Inglaterra. Llevaba
un rastreador en el pie izquierdo. Casi nadie sabe donde está escondido. “Parece
más un comandante rebelde”, dice el periodista. Ya no gruñe a los medios. Desde
que fue acusado de violación en Suecia, la trama de su vida privada ha sido
explotada ávidamente por los medios internacionales como la empresa de descrédito
más truculenta del siglo contra un individuo. Las múltiples movimientos del gran monstruo mantienen la organización bloqueada, Wikileaks ha dejado de publicar documentos: "Desde hace casi un año luchamos en contra de un bloqueo financiero ilegal". Nada de esto ha menguado la actitud combativa de Assange: “La gente con la determinación de vivir en una democracia, de ser
sus propios gobernantes, debe poseer el poder que les ofrece el conocimiento,
porque el conocimiento siempre gobierna sobre la ignorancia. Puedes estar
informado y ser tu propio gobernante, o bien puedes vivir en la ignorancia y
dejar que otras personas bien informadas te gobiernen”. La
entrevista para Rolling Stone es una hermosa pieza periodística :
“El cablegate consta de 3.000 volúmenes de material. Es el mayor tesoro
intelectual que nunca se ha hecho posible en tiempos modernos. El Times publicó solamente unos 100 cables”.
Sobre Irak: “Descubrimos detalles sobre la muerte de más de 100.000 personas
civiles y torturas a más de 1.000 personas”. Es más que un agitador: “Cuando
sacudes algo tienes la oportunidad de reconstruirlo, pero no estamos interesados
en sacudir algo porque sí. Creo que lo que hace que una civilización sea
civilizada es que la gente entienda lo que está pasando”. En tiempos donde se
invierte tanto dinero público vigilar y controlar la vida privada de las
personas, el rebelde debe aprender a escabullirse: “Para comunicar conocimiento
debemos proteger la privacidad de la gente, y por eso yo he pasado 20 años
desarrollando sistemas, políticas e ideales
para proteger el derecho de la gente para comunicarse en privado, sin la
interferencia de los gobiernos, fuera de su vigilancia”. Solo que la empresa de atacar un sistema
pútrido puede costar la vida: “En noviembre le dije a mi gente, tal vez para su
sorpresa, que lo que estábamos haciendo era más importante que la vida de
cualquiera de nosotros”. Es agresiva la cacería, no se
escatiman los medios: “Nos encontramos en una situación en la que los países
están grabando billones de horas de conversaciones y proclamando orgullosos que
no es necesario seleccionar qué llamadas intervenir, porque todas son
intervenidas”. Aquí un buen resumen de la historia.

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